Adiós a las nacionalidades

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Adiós a las nacionalidades

Hoy te voy a contar la historia de Aras, una mujer que cambia de acento según la persona con la que interactúa. Lo que me llama la atención en ella, es que posee un sistema de clasificaciones basado en nacionalidades.

Cuando escucha el acento de una mujer latinoamericana siente simpatía y en seguida, entabla una conversación.

Aras, tiene acento español porque llegó a España muy pequeña. Sin embargo, guarda un gran secreto: nació en la Ciudad de México y decidió venir a vivir a Madrid por la violencia que hay en su zona de residencia. Desde la ventana de su habitación vio como asesinaban a dos de sus familiares.

Debido a que ha tenido algunas experiencias desfavorables en Madrid piensa que ser originaria de la Ciudad de México es algo negativo. Y esta creencia, la ha hecho concluir que existen algunos tipos de personas: los españoles (los malos), los latinos (similares a ella), los mexicanos (sus compinches) y el resto del mundo le es indiferente.

Con los españoles, utiliza estrategias de aculturación para ser aceptada: habla como ellos, con su acento, sus palabras y sus giros.

Algo indescriptible le ha ocurrido en los últimos tiempos y su vida ha empezado a tambalearse. Algunos latinoamericanos, le han dicho que no la comprenden cuando se expresa con palabras mexicanas. Otros se han sentido ofendidos porque ella los mete en la categoría de latinos y deja a un lado el bagaje cultural que han adquirido en España. Se olvida que, por un lado, se sienten latinos y por el otro, españoles.

Lo que le pasa a Aras, puede aplicarse a muchos de nosotros: estereotipamos y hacemos generalizaciones en base a nacionalidades y regiones.

Con Aras, estamos trabajando los siguientes puntos:

1. No existen nacionalidades determinantes: dentro de un país hay regiones, dentro de una región hay subregiones; todas con diferente gastronomía, acento, factores climáticos que afectan nuestra manera de ser, comportarnos, etc.

2. Las clases sociales y el nivel cultural son marcadores sociales: en un país tener un determinado nivel educativo y cultural te condiciona para relacionarte con tu entorno y tendemos a descalificar a los grupos que consideramos inferiores a nosotros.

3. Tenemos identidades múltiples: el mundo interconectado en el que vivimos nos aporta estímulos provenientes de todo el planeta.

4. Cada persona tiene su propia cultura individual: absorbemos creencias salidas de diferentes entornos: familia, amigos, escuela, universidad, religión, etc. y cogemos lo que consideramos verdadero para nosotros. De allí, nuestra gran diversidad.

5. Las familias son interculturales: el padre de un país, la madre de otro y los hijos residiendo en un tercer país.

Poco a poco Aras va entendiendo estos 5 puntos y ha diseñado sus propias estrategias para actuar de forma efectiva en su entorno:

1. Ha decidido no preguntar la nacionalidad a las personas que conoce y deja que estas le revelen su origen de forma espontánea.

2. Realiza juegos secretos en los que trata de adivinar el origen de las personas. Está sorprendida de lo equivocadas que eran sus creencias al comprobar que un español puede tener gustos de un chileno y que un cubano puede tener gustos de un argentino.

3. Ha incorporado en su vida su parte española: reconoce que no le gustan algunas cosas de su país de origen y que le gustan cosas de España.

4. Ha aprendido a aceptarse como es: ahora no se siente ni española ni mexicana, se ve como una mujer que está en este mundo para aprender.

¿Y tú qué consejo le darías?

Mercedes Valladares Pineda
Psicóloga Experta en Coaching Transcultural

Foto: de izquierda a derecha: Maisa Rodríguez, Josette Aguilar, Natalia, Susana Panizo.

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