El alcance global de la comunicación no violenta

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La comunicación no violenta (CNV) es un modelo de comunicación fundado en 1960 por el psicólogo clínico estadounidense Marshall Rosenberg, con el objetivo de lograr el entendimiento entre las personas, construyendo relaciones pacíficas y enriquecedoras.

La CNV se puede utilizar en diferentes entornos. A nivel familiar sirve para mejorar las relaciones de pareja y entre padres e hijos. En terapia psicológica sirve como instrumento eficaz para ampliar las percepciones de los pacientes sobre situaciones personales y de su entorno. En el ámbito educativo, facilita la comprensión entre los profesores y alumnos.

En el plano internacional, se aplica tanto para la prevención y la resolución de conflictos raciales, religiosos, políticos, como para potenciar las negociaciones diplomáticas y comerciales entre los países. De la misma forma la CNV, despliega su efectividad en el ámbito intercultural a través de relaciones comunicativas que potencian el entendimiento entre diferentes culturas.

Este método ha tenido éxito en todo el mundo y por ello, se considera un modelo de comunicación que favorece el desarrollo de las competencias interculturales. Su eficacia ha sido probada durante estos últimos años como factor de comunicación en la resolución de conflictos en países como Irlanda, Serbia, Croacia, Colombia, Ruanda y Oriente Medio.

Rosenberg, afirma que los conflictos tienen que ver con el lenguaje y con la comunicación, al entender que los choques interculturales están relacionados con la manera en que hemos aprendido a pensar, a comunicarnos y a gestionar las relaciones de poder.

Este autor creció en un barrio conflictivo de Detroit y cuenta la primera experiencia violenta que experimentó de pequeño. Un día a la salida de clase, un grupo de chicos lo estaba esperando para darle una paliza, le llamaron “Kiko”debido a su origen judío.

A raíz de sus vivencias personales, seguidas de un dilatado período de investigación, diseñó un método que nos enseña a expresarnos con un lenguaje de compasión, empatía y sin agresiones verbales.

La compasión se refiere al sentimiento de solidaridad común que existe entre los seres humanos. Y la empatía, invita a estar presente y a conectar con otras personas. Rosenberg explica que si tenemos en cuenta las preocupaciones de los demás, tendremos las puertas abiertas para comunicarnos de forma compasiva y empática.

Los 4 pasos de la CNV son los siguientes:

Uno. Observar los hechos. Por un lado, prestamos atención a cómo se expresan y se comportan las personas de otras culturas en diferentes situaciones. Y por el otro, eliminamos nuestros juicios, etiquetas, evaluaciones, críticas o interpretaciones sobre esos comportamientos.

Cuando interactuamos en entornos interculturales, los malos entendidos pueden incrementar el riesgo de que se produzcan conflictos. Las interpretaciones provenientes de un marco cultural específico con un lenguaje verbal y no verbal determinado, pueden ser percibidas por los miembros de otra cultura como ofensivas e inadecuadas.

Es imprescindible que antes de interactuar con otras personas separemos nuestras interpretaciones de los hechos para comprender otros comportamientos que no son habituales en nuestra cotidianidad. Khrishnamurtidijo: “La forma más elevada de inteligencia consiste en observar sin juzgar”.

Dos. Expresar los sentimientos. Aprendemos a reconocer nuestros sentimientos. Si realizamos un uso selectivo y excluyente de nuestro vocabulario en el ámbito estrictamente profesional, nos damos cuenta que tenemos dificultad para expresar con exactitud nuestros estados emocionales.

Según Claude Steiner, uno de los precursores de la corriente psicológica “Análisis Transaccional”, es difícil obtener libros científicos que hablen sobre el amor como un sentimiento universal. Cita como ejemplo, el best seller internacional Inteligencia Emocional de Daniel Goleman y puntualiza las pocas alusiones que hace este autor al sentimiento del amor.

A partir del momento en que somos conscientes de lo que sentimos, comenzamos a distinguir nuestros sentimientos de nuestras interpretaciones y evaluaciones. Si decimos me siento “abandonado” en lugar de decir, “me siento solo” podemos generar una reacción negativa en nuestro entorno ya que estamos confundiendo una interpretación con un sentimiento.

Recuerdo a un cliente que provenía de Nigeria, −una sociedad con una estructura colectiva basada en las relaciones comunitarias− que se trasladó a vivir a Madrid, −una sociedad más individualista y competitiva si la comparamos con su país−, que interpretaba que las personas eran egoístas y que no lo tomaban en cuenta. Cuando comprendió la forma de vida de los madrileños sus interacciones fueron más efectivas.

Tres. Expresar las necesidades. Identificamos las necesidades subyacentes que nos hacen experimentar sentimientos positivos y negativos. Rosenbergdice que detrás de un sentimiento siempre hay una necesidad que puede estar satisfecha o insatisfecha.

Muchas de nuestras necesidades son universales: autonomía, verdad, necesidades físicas, interdependencia, diversión, paz y necesidad de comprender el significado de la vida.

En el caso de mi cliente nigeriano que provenía de una cultura colectivista tenía insatisfechas sus necesidades de cercanía, conexión, aceptación, de comunidad y de pertenencia y debido a estas carencias se sentía solo, desconfiado, triste y desanimado.

Cuatro. Hacer peticiones. Aprendemos a realizar peticiones de forma asertiva y actuamos para compensar nuestras necesidades insatisfechas. Para hacer peticiones es necesario saber utilizar el lenguaje.

Las peticiones deben ir acompañadas de sentimientos y necesidades, de lo contrario pueden parecer exigencias. Me comentaba una clienta andaluza que vive en una pequeña ciudad holandesa que allí, las personas son frías e indiferentes.

Para que su marido extranjero le pueda comprender, ella debe explicarle que en su ciudad las personas son más cercanas y afectivas y que debido a las interacciones más impersonales de su ciudad actual, tiene la necesidad de establecer relaciones más próximas para sentirse más alegre.

Por lo general, las personas trasladamos nuestra manera habitual de comunicarnos a contextos culturales distintos a los nuestros. Por ello, en las situaciones en las que se producen malentendidos nos sentimos impotentes y frustrados.

Si aprendemos a utilizar el lenguaje de forma diferente y nos sumergimos en la otra cultura, podremos encontrar espacios de entendimiento común.

Cada cultura nos programa a comunicarnos de manera distinta. De ahí, la importancia de la COMUNICACIÓN NO VIOLENTA, cuya aplicación te enseñará a expresarte de una forma empática y compasiva para establecer puentes estables y duraderos entre diferentes culturas.

Mercedes Valladares Pineda
Psicóloga Experta en Coaching Transcultural

ACERCA DE LA AUTORA

MERCEDES VALLADARES PINEDA, trabaja en Madrid de forma presencial. Y, a través de plataformas on line, a nivel internacional. Facilita procesos de coaching personal, de negocios y formación a medida a empresas y «one to one» a individuos. Utiliza la psicología y la cultura como dos herramientas que se retroalimentan mutuamente. Por ello, actúa como facilitadora de integración a las personas que quieren adaptarse a otra cultura en tiempo récord para sacar el mejor rendimiento económico y personal durante su estancia en otra cultura. Asimismo, ayuda a parejas mixtas a superar barreras culturales que producen malos entendidos. Ha creado su propio modelo de trabajo inspirado en la Psicología Humanista y el respeto a los Derechos Humanos. Trabaja con expatriados, cooperantes internacionales, ONG, escuelas de negocios y universidades, diplomáticos, cónyuges de diplomáticos y familias de expatriados que necesitan orientación en una nueva cultura.tes entornos.

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