Hablemos asín

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Hablemos asín

El pasado jueves 16 de mayo asistí a la presentación del libro: “Hablemos asín” de Francisco Muñoz Guerrero, escritor, lingüista, corrector y miembro de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE).

Unos días antes pasé a visitar a mi amigo José Ángel Formas, dueño de Libros de Arena, el lugar en el que se llevó a cabo la presentación. José me pone al día sobre las novedades literarias y con su habitual entusiasmo, me dijo: “Tienes que venir el jueves, te va a encantar la presentación del libro porque tú disfrutas mucho aprendiendo sobre las diferencias lingüísticas entre personas de diferentes países”.

El libro trata de lingüopatías como el xenofonismo que por cierto odio. Siempre he dicho que la lengua española es inmensamente rica y que debemos evitar el uso de palabras foráneas en nuestro idioma. Sin embargo, confieso que, lo que realmente me motivó asistir a la presentación fue conocer la opinión de Francisco Muñoz Guerrero en relación a los diferentes tipos de español que se hablan en el mundo.

En los últimos tiempos he coincidido con personas que piensan que el castellano que hablan es el correcto. Por eso, al final de la presentación y mientras degustábamos dos exquisitos vinos, un tinto y un gris ambos de la bodega marroquí Boulaouane y en honor a Alberto Gómez, Ex Director del Instituto Cervantes en Rabat, le lancé esta pregunta: ¿Qué opinas de las personas que piensan que su castellano es el mejor?

Antes de que Francisco me contestara, una chica que estaba entre el público habló de una experiencia que le marcó el resto de su vida. Durante su primer viaje a Colombia, alguien le dijo: ”qué bonito tu acento”. Ella en lugar de sentirse halagada, se sintió asustada y ofendida, “¿qué acento?”,- se preguntó. Y pensó: “Yo soy de Madrid y hablo el verdadero castellano”.

A mi me sucedió lo mismo con un lingüista catalán que se empeñaba en aniquilar de mi vocabulario todas mis palabras y giros latinoamericanos. Según él, mi castellano estaba lleno de imperfecciones.

Cuando yo relataba mi experiencia, Francisco Muñoz intervino diciendo: “Esa es una pelea sin ningún ganador y sin final feliz”. En Latinoamérica, los colombianos y los peruanos se disputan el primer lugar. Y en España, pasa exactamente lo mismo. Las personas procedentes de las provincias de Valladolid, Palencia y Burgos, se enorgullecen por su forma de hablar, ¡piensan que es la mejor!.

Lo único cierto y verdadero es que el castellano es un lenguaje vivo, en constante movimiento y no podemos pretender que 500 millones de personas lo hablen de la misma forma, ¿a qué sería terriblemente aburrido?

El libro de Francisco, no tiene nada que ver con las diferencias lingüísticas entre todos los países que comparten el castellano como lengua. Más bien recoge palabras y expresiones correctas que algunas personas que se consideran cultas se empeñan en rechazar porque por ignorancia piensan que son incorrectas.  Y como resultado de su ignorancia, manifiestan su desacuerdo con comportamientos despectivos hacia personas con poca formación.

En lo personal, siento mucho respeto hacia la lengua española porque nos da la posibilidad de decir las cosas de mil maneras. Por ejemplo, es una de las lenguas que contiene más sinónimos para expresar nuestros sentimientos y lo más triste es que, ni los usamos, ni los conocemos.

Ha llovido mucho desde que la chica del párrafo de arriba se sintió asustada y ofendida por haber descubierto que su castellano no es el mejor del mundo. Ahora, sus creencias han sido sustituidas por una sensación de sorpresa y agradecimiento. Al final de la presentación expresó:  “Es absolutamente maravilloso volar durante doce horas, recorrer miles de kilómetros, aterrizar en otro continente y comunicarte en el mismo idioma”.

 Yo apuesto por un español diverso, ¿Y tú qué piensas?

 Mercedes Valladares Pineda

Psicóloga Experta en Coaching TransCultural

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